La luz UV ayuda a diferenciar detalles que a veces no son discernibles a simple vista, como determinados procedimientos técnicos o componentes de la obra

Una de las Dolorosas de Pedro de Mena, que pertenece a una colección particular, está siendo restaurada por Carmen Bermudez y Andrea Amor Ortega. Para la minuciosa intervención de la talla de madera tallada por el escultor barroco está siendo necesario el uso de la radiación ultravioleta.

La aplicación de la luz UV es el procedimiento que se emplea antes de comenzar con la restauración de la escultura. Se lleva a cabo con lámparas de luz negra, que emiten la radiación de manera muy concentrada y crean una diferencia de fluorescencia sobre los materiales que pueden constituir una obra de arte. Así como para distinguir repintes y modificaciones que han sido aplicadas con una diferencia de tiempo con respecto al momento en que se realizó la obra.

Este procedimiento, aunque puede realizarse sobre cualquiera obra, se usa principalmente en policromías. Éstas, cuando son sometidas a este tipo de radiación, suelen reaccionar apareciendo con diferentes grados de tonalidades azuladas o violáceas. Pueden apreciarse como más claros los materiales más antiguos y con tonalidades más oscuras, los más recientes.

Imagen de detalle de la cara de una Dolorosa de Pedro de Mena, siglo XVII, sometida a radiación ultravioleta. Autoras de la fotografía: Carmen Bermudez y Andrea Amor Ortega
Imagen de detalle de la cara de una Dolorosa de Pedro de Mena, siglo XVII, sometida a radiación ultravioleta. Autoras de la fotografía: Carmen Bermudez y Andrea Amor Ortega

La utilización de este método es bastante recurrente debido a que aporta información que no se puede obtener por otros medios. Si bien, hay que utilizarla con cierta medida y precaución. Bermudez, doctora en restauración y experta en el deterioro de la escultura de madera policromada afirma que “aunque este tipo de radiación no tiene una longitud de onda peligrosa, debemos considerar siempre que, en general, la radiación ultravioleta ocasiona efectos nocivos sobre la obra de arte, conocidos como fotodegradaciones”.

A través de esta técnica las restauradoras han podido diferenciar los materiales originales de los añadidos. Así como el grado de actuación que se está llevando a cabo, principalmente en las carnaciones, donde la similitud en las tonalidades dificulta reconocer las diferentes intervenciones a las que la obra ha sido sometida a lo largo del tiempo. Después de que la obra sea intervenida, se volverá a recurrir a este procedimiento. Así, confirmar que se ha retirado cada retoque por completo y que no se dejan restos sobre la policromía original.