Excavación en la Alcazaba de Almería | Foto: José María Martín Civantos

El profesor José María Martín Civantos, por encargo de la institución, dirige a través del Laboratorio MEMOLab las intervenciones que se están realizando

Desde el pasado verano, José María Martín Civantos, profesor de Historia y Arqueología Medieval de la Universidad de Granada es el encargado de dirigir los sondeos que se están realizando en la zona norte del conjunto monumental. La Delegación Territorial de Cultura de la Junta de Andalucía confió el inicio del proyecto de restauración de la muralla norte del segundo recinto de la Alcazaba de Almería al Laboratorio de Arqueología Biocultural de la Universidad de Granada (MEMOLab). “Nosotros debemos hacer un estudio previo para poder dar información al arquitecto redactor del proyecto sobre el tipo de estructuras que hay”, expone Civantos. 

En el estudio se debe informar sobre todas las estructuras. Tanto las que están cerradas y necesitan una excavación, como las lecturas de los parámetros o de los muros arqueológicos para intentar averiguar cómo ha sido el proceso constructivo o las fases e intervenciones que ha sufrido la muralla. El objetivo es que se pueda no sólo intentar dar más información histórica, sino también dar información útil para la propia redacción del proyecto. Como argumenta el profesor, “en este caso concreto ya se veía una parte de un resto de estructura probablemente defensiva”. Y que “nadie había podido identificar porque estaba oculta por completo, y de ahí nuestra intervención”, añade.

El proyecto de restauración consiste en la obra de un tramo de la muralla norte del segundo recinto de la Alcazaba. La función de MEMOLab es informar al arquitecto que va a redactar dicho proyecto para que éste a final de año lo entregue y empezar a mover todos los trámites burocráticos. Dicho proyecto cuenta con una partida de 44.000 euros y se desarrollará durante los próximos 4 o 5 años. “Haremos las cosas que se puedan hacer con ese dinero e intentaremos estirarlo todo lo que podamos”, explica Civantos. 

Estructuras anteriores a la época nazarí con sitios de hasta tres metros y medio de profundidad.
Restauración de la muralla norte del segundo recinto de la Alcazaba de Almería

“Es un proceso largo, muchos de los restos están en buena medida al descubierto”. “No lo vamos a acabar por completo hasta que no se haga la restauración para evitar que se deteriore durante el proceso”, añade. Se contempla que sea una estructura de carácter defensivo ya que parece ser una especie de gran torreón cuyo interior está repleto de otras estructuras. Por ello, se debe afinar lo mejor posible las relaciones que existen entre estas para averiguar bien cuáles son anteriores y cuales posteriores. 

Además, afirma que “tienen un potencial muy interesante para conocer las fases previas a la muralla que hay actualmente de la Alcazaba”. Son estructuras anteriores a la época nazarí y se prevé que tengan varias lecturas que arranquen desde la época califal o taifa en el siglo XI con sitios de hasta tres metros y medio de profundidad. En la parte externa incluso con más de cinco metros de altura. 

La forma en la que se van eligiendo las zonas de intervención depende de dos factores. Uno consiste en la información previa que haya, normalmente de carácter histórico, de fotografía histórica, de cartografía o memoria oral. Y el otro, se basa en lo que hay alrededor para intentar tener algún indicio o criterio al elegir la zona de intervención. “Hay distintas técnicas, aunque nosotros lo que hacemos es apoyar la intervención arquitectónica que va a ser restaurada”, concluye Civantos.