Colección de obras anónimas perjudicadas por humedad

La humedad causa daños irreversibles en las obras y se convierte en uno de los deterioros más delicados de tratar 

La localización en zonas donde discurre agua, las filtraciones y el mal almacenaje son los principales factores que influyen en las obras artísticas perjudicadas por la humedad. El porcentaje de deterioro que sufre una obra pictórica víctima de este fenómeno depende de la cantidad de agua que ha penetrado en ella.  Asimismo, el tiempo que ha permanecido expuesta a la humedad podrá indicar el grado de alteración de la pintura. 

En numerosas ocasiones este fenómeno daña la estructura de la obra, sobre todo en las pinturas de soporte de caballete hechas de tela, madera o metal. Además, un alto porcentaje de humedad durante un largo periodo de tiempo puede llegar a ocasionar que la capa pictórica y la base de preparación sean más sensibles al agua.  En casos en los que se producen alteraciones directas, en zonas puntuales de la obra, los materiales pueden llegar a sufrir aconchamientos. 

El periodo de restauración de estas obras dependerá del nivel de damnificación que haya provocado la humedad, desde el soporte textil hasta la capa pictórica, aunando el resto de deterioros que presenten. El proceso comenzará cuando, una vez hechos los análisis para determinar el tiempo que llevará su recuperación, se den por finalizadas las fases de estabilización de la pintura y la desacidificación -si es necesaria-.

Una obra pictórica afectada y deteriorada muy gravemente por la humedad, suponiendo un destrozo de esta por completo
Los efectos de la humedad en las obras pictóricas

Los restauradores del Taller Ars Fabre Factus, en México, y licenciados en la ECRO (Escuela de Conservación y Restauración de Occidente) cuentan que “las obras monumentales que intervenimos en Guajaca medían 3 x 4 metros”. “Un almacenamiento inadecuado causó la humedad”. Aseguran que, esta colección formada por cinco obras, en la cual dos de ellas sufrieron grandes daños, han sido las más complicadas de tratar en su taller hasta el momento. 

“Toda la colección necesitó un año de trabajo, acudíamos incluso los domingos cinco restauradores para realizar intervenciones exhaustivas”, recuerdan los licenciados en restauración.  Las obras monumentales permanecieron mal guardadas durante años antes de llegar a manos del taller Ars Fabre Factus. El material textil se encontraba desnaturalizado por los efectos de la humedad y la base de preparación se disgregó. Esto ocasionó que algunas zonas de la pintura se perdieran.

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