La barraca dels Arandes, con más de 200 años de historia, es considerada una de las construcciones más importantes de la Comunitat Valenciana

Los vecinos de la pedanía valenciana de El Palmar están de enhorabuena. Una de sus múltiples y numerosas reivindicaciones va a cumplirse. La barraca de El Palmar finalmente será restaurada. El Ayuntamiento de Valencia junto con su actual dueño han llegado a un acuerdo. De este modo, podrá lucir el mismo esplendor con el que lo hacía en el siglo XIX. Con más de 200 años de historia, esta edificación había quedado totalmente abandonada y bajo la amenaza de derrumbe inminente.

Situada en pleno corazón del Parque Natural de la Albufera, es la única barraca que sigue en pie. En 1883 un incendio acabó con más de la mitad de estas viviendas. Tras este traumático suceso, una parte de sus residentes, los pescadores del mismo lago, dejaron atrás este tipo de edificios construidos con elementos básicos y altamente inflamables. Pero no fue hasta la década de 1920 cuando su desaparición se acentuó. 

“Los agricultores, ante una mejora de su nivel de vida, empiezan a construirse viviendas de ladrillos macizos, sustituyendo a los de adobe y a las barracas”, explica Enric Guinot, profesor de Historia Medieval y codirector de la Cátedra L’horta de València. Las barracas destinadas a dar cobijo a las familias fueron relegadas a un segundo plano. A partir de ese momento empezaron a usarse, en su mayoría, como segunda residencia o almacén agrícola.

“Los agricultores, ante una mejora de su nivel de vida, empiezan a construirse viviendas de ladrillos macizos, sustituyendo a los de adobe y a las barracas”, explica Enric Guinot, profesor de Historia Medieval y codirector de la Cátedra L’horta de València.

La falta de protección de la barraca de El Palmar

A día de hoy, las barracas se han convertido en un elemento más del patrimonio y de la historia del pueblo valenciano. Estas construcciones carecen en la práctica de una verdadera protección legal. Pese a estar protegidas por la Ley 14/2003, de 10 de abril, de Patrimonio de la Generalitat Valenciana, esto no les asegura una verdadera protección. En multitud de ocasiones, son los propios vecinos o las agrupaciones de las poblaciones  las encargadas de promover su restauración.

Para la restauración de la barraca dels Arandes se van a utilizar todos los elementos y materiales originales, tales como, troncos de morera o de chopo, cañas, adobes y gramíneas de la Albufera, así como de la Devesa. El problema de este tipo de restauraciones es que no respetan los materiales originales o la distribución interior de las barracas, dejándolas en muchas ocasiones totalmente diáfanas. Los actuales dueños de la barraca la adquirieron para poner en marcha un restaurante tradicional valenciano. Tras no conseguir los permisos por parte de las autoridades, decidieron que en su interior se acogería la sede del club de vela latina L’Alcatí. 

Tras estar diversos años olvidada, la barraca d’Aranda volverá a abrir sus puertas en el momento en el que esté totalmente restaurada. De esta forma, este símbolo de la identidad del pueblo valenciano podrá ser visitado por aquellas personas que deseen conocer la forma de vida de nuestros antepasados durante los siglos XVIII y XIX.