Escaleras de acceso a la Necrópolis de Tútugi de Granada | Foto: José Manuel Guillén

Solo tres de las 1.100 instituciones museísticas públicas en España cuentan con una accesibilidad plena para personas con algún tipo de discapacidad

A la hora de acceder al museo subterráneo, es necesario utilizar unas escaleras. Además, hay un ascensor a la derecha que sería útil para una persona que tenga problemas de movilidad. Valeria, que tendrá que realizar el recorrido con ayuda de una silla de ruedas, todavía no conoce las trabas que se encontrará durante este. El primer problema que se encuentra es la estrechez del ascensor, lo que le obliga a bajar por las escaleras con ayuda de sus otras dos compañeras. Una vez dentro, nota cómo el recorrido no es lo suficientemente amplio para su total movilidad, y decide finalizarlo con el apoyo de sus amigas. Otro día más que refleja cómo la visita a estos espacios culturales no es accesible para todos.

En 2013 se reconoció la Ley General de Derechos de las personas con discapacidad y su inclusión social. A pesar de contar con esta protección legal, no todo les favorece y las asociaciones no han dejado de luchar para mejorar esta situación. En el Directorio de Museos y Colecciones de España aparecen registradas aproximadamente 1.600 instituciones museísticas de las que más de 1.100 son de titularidad pública. Sólo tres de ellas son completamente accesibles para personas con alguna discapacidad física o psíquica. Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística (INE) tiene previsto publicar un estudio  en 2021 y actualizar los datos sobre personas con discapacidad en España. El último estudio de 2008 revela que había más de 3,8 millones de mujeres y hombres con discapacidad, casi el 9% de la población.

Son muchos los años que llevan estancadas las palabras “patrimonio accesible”. Las normas jurídicas vigentes desde la Administración General del Estado hasta las Comunidades Autónomas abordan la accesibilidad del patrimonio de forma difusa. A la hora de promulgar las normativas autonómicas o estatales, la accesibilidad se retrae. “Si no te interesa el problema, es una manera de eludirlo”, declara Francisco José Ruiz Díaz, arquitecto y colaborador del estudio estatal sobre “Accesibilidad Universal al Patrimonio Cultural”. Por parte del Estado, existen unos mandatos que obligan a la intervención en los edificios públicos para que tengan unos mínimos de accesibilidad. Sin embargo, en la práctica “más del 60% de la edificación nacional es inaccesible”, explica Marcelino Escobar, director de la asociación COCEMFE de Albacete.  

“Más del 60% de la edificación nacional es inaccesible”, explica Marcelino Escobar, director de la asociación COCEMFE de Albacete

La Accesibilidad Universal engloba el aspecto físico y psíquico de las personas. El Guggenheim de Bilbao, Museo del Hombre y la Naturaleza del Cabildo de Tenerife y el Museo Thyssen-Bornemisza son los únicos museos en España con completa accesibilidad; han eliminado todas los impedimentos arquitectónicos, auditivos, visuales y sensoriales de sus instalaciones. Desde 2010 el Estado ha proporcionado a los arquitectos una documentación muy clara acerca de las pautas que debe seguir la edificación de museos. Sin embargo, “hay una cantidad muy grandes de museos que ya estaban instituidos antes de 2010 y que no poseen estas medidas”.

 

La respuesta a cómo resolver los inconvenientes entre Patrimonio y accesibilidad es compleja. Hay diferentes tipos de patrimonio y cada caso es singular, por ello se requieren de especialistas en todas las áreas. Ante la dificultad que supone intervenir en un entorno histórico, los expertos coinciden en que hay que tener claro el objetivo final: conseguir el mayor disfrute sin discriminación alguna. A la hora de intervenir para garantizar el acceso “lo habitual es poner soluciones que se puedan retirar sin llegar a dañar el material del edificio”, señala Francisco José Ruiz. “Nadie te va a permitir eliminar los peldaños de la entrada del Escorial, pero sí hacer una rampa que, llegado el caso de quitarla, se conserven las escaleras” aclara. “Partimos de la idea de actuar para que todo el mundo pueda visitar el lugar”, por este motivo concluye que “no debería suponer mayor esfuerzo” el hacer un edificio más accesible.

Las cuevas o yacimientos arqueológicos son tipologías de Patrimonio que presentan siempre más dificultad para realizar cualquier tipo de obra. José Manuel Guillén, coordinador de la Red de Espacios Culturales de Andalucía en la provincia de Granada apunta que “no siempre es posible hacer accesible un monumento o un yacimiento arqueológico ya que tiene unas características que lo impiden y ahí prima la conservación de los restos”. Por otro lado, estudios como “Accesibilidad Universal al Patrimonio Cultural”, del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, recogen una serie de metodologías para intervenir en diversos espacios patrimoniales. En el mismo estudio, aclaran que la pretensión de hacer en un lugar así una accesibilidad al cien por cien es un error y que “hay que marcar prioridades”.

Visita guiada en los yacimientos de la Necrópolis de Tútugi | Foto: José Manuel Guillén
Visita guiada en los yacimientos de la Necrópolis de Tútugi | Foto: José Manuel Guillén

El gran debate: ¿Adaptar o preservar? 

El análisis del Patrimonio que plantea las instituciones ha trascendido con los años pero siempre con una premisa fija: el patrimonio se ha de preservar. Un planteamiento que a primera vista sugiere la incompatibilidad de adaptar y conservar. La falta de interés de los organismos políticos y la escasez de recursos destinados a la formación de la materia perpetúan esta idea. El gran debate comienza con las opiniones que defienden las asociaciones en apoyo al acceso más elaborado y las leyes que rigen los espacios culturales en cuanto a sus adaptaciones. 

La Convención Europea de los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Legislación Nacional y Autonómica española recogen el reconocimiento y participación de las personas discapacitadas en el ámbito cultural. También declara que el acercamiento a la cultura debe ser equiparable a cualquier otro ciudadano. Hecho que discrepa con que el total de espacios museísticos habilitados al 100% en España apenas llega al 1%. José Manuel Guillén, coordinador de la Red de Espacios Culturales de Andalucía en la provincia de Granada apunta que “no siempre es posible hacer accesible un monumento o un yacimiento arqueológico ya que tiene unas características que lo impiden y ahí prima la conservación de los restos”

El director de la asociación COCEMFE de Albacete, Marcelino Escobar,  apunta que la inaccesibilidad también afecta al resto de la sociedad. “La familia de las personas con discapacidad también sufren esta inaccesibilidad”, argumenta el director. Además, asegura que “más del 40% de la población los que demandan esta accesibilidad universal”. 

Las ayudas para el ámbito cultural y su polémica 

En algunas asociaciones o entidades privadas, las subvenciones que más se otorgan son las de carácter sociosanitario y educativo. “Las ayudas fundamentales para el colectivo de personas con discapacidad se orientan a proveer de recursos económicos a aquellos que no disponen de ellos”, afirma Fernando Romero, director de APSA en Elche. Estos se centran en fortalecer las necesidades que la persona con discapacidad pueda plantear. En el caso de la cultura, son las propias asociaciones las que se encargan de organizar financiar los eventos o salidas culturales.“Nuestras actividades formativas y de participación ciudadana son muy importantes para nosotros”, añade Romero.

La adaptación al entorno facilita el intercambio de experiencias y les acerca al funcionamiento normalizado. Aunque se esté avanzando en la adaptación más sencilla de información que contengan los museos, “no están preparados todos los contenidos públicos para adaptarse a ellos”, explica Romero.

“No están preparados todos los contenidos públicos de los museos para adaptarse a ellos”, explica Romero.

La asociación COCEMFE de Albacete declara que, sin solicitar ayudas económicas para el ámbito cultural, exigen la accesibilidad a todos los entornos. “Es un problema que en la mayoría de sitios públicos tengamos algún impedimento para acceder”, señala el director de COCEMFE. A la hora de realizar diversos eventos culturales, es la Federación de Asociaciones Albaceteña la encargada de organizarlos. “Hemos sido pioneros en realizar estas actividades, cada vez más personas las demandan”, aclara Marcelino Escobar. COCEMFE ha llegado a hacer el Camino de Santiago, así como visitar Roma, ciudad en la que “la accesibilidad brillaba por su ausencia”. Para hacer este tipo de viajes, la propia agrupación tenía que disponer de los vehículos adaptados, sillas de ruedas, eléctricas, así como herramientas para desenvolverse por el lugar.

¿Qué dicen las leyes?

La libertad de acceso a cualquier recinto cultural viene establecida en la propia Constitución. La Carta Magna reconoce la “libertad de circulación en todo el territorio”, lo que se traduce en la posibilidad de acceder de forma autónoma y segura a todos los servicios y recintos culturales. La LISMI, siglas de la Ley de Integración Social de los Minusválidos del año 1982, fue la primera normativa que contemplaba en su artículo 54, la reforma de edificios públicos para el acceso de personas con movilidad reducida. Aunque en su apartado siguiente quedaban exentos de estas reformas los “monumentos de interés histórico o artístico”. 

La misma excepción se encuentra en el Real Decreto 556/1989 en el que se establecen medidas mínimas para la accesibilidad en los edificios. El artículo primero también exime la adaptación y creación de un recorrido totalmente adaptado cuando sea incompatible con el “respeto a los valores paisajísticos y culturales”. A pesar de que todas las Comunidades Autónomas disponen de normativas de accesibilidad, esta justificación prevalece en cada una de ellas, lo que limita la movilidad de estas personas en lugares históricos.

En el año 2003 se promulgó la Ley de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y Accesibilidad Universal de las Personas con Discapacidad, LIONDAU. Pese a su desarrollo posterior, tanto en Órdenes y Decretos de ámbito como autonómico, se han mantenido las exenciones en las intervenciones en el patrimonio histórico y cultural.

El Plan Nacional de Accesibilidad 2004-2012, también especificaba que todos los edificios de uso público debían de estar adaptados para el uso y disfrute de todas las personas con diversidad funcional. Pero una vez más el propio plan volvía a limitar esa adaptación. “Es precisa la intervención tendente a su adaptación, en los casos que sea posible la búsqueda de soluciones alternativas accesibles para las personas con discapacidades”, sentenciaba el texto.

Pese a las numerosas leyes que se han ido aprobando en España a lo largo de los años, a día de hoy todavía no se ha conseguido resolver la controversia entre adaptar o preservar. Cada parte defiende su posición y la legislación tampoco consigue aclarar estas cuestiones. Mientras que algunas instituciones culturales ya han adaptado totalmente sus instalaciones, gran parte de ellas están a la espera de remodelar sus accesos para las personas con algún tipo de discapacidad física o psíquica. Hasta el momento, sólo quedará continuar con la lucha y hacer todo lo posible por avanzar en ello. 

 

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